Liposucción SIN Cirugias


Esta técnica -también conocida como lipoaspiración sin cirugía- es una nueva y revolucionaria tecnología no invasiva, que mediante ondas ultrasónicas de alta potencia, produce la rotura en forma selectiva de cantidades limitadas de tejido adiposo. Logra resultados altamente satisfactorios en la reducción del volumen y tratamiento de la celulitis, desde las primeras sesiones.

La liposucción, una de las tecnologías invasivas disponibles en la actualidad, fue introducida en 1982 por Illouz y desde entonces ha sido refinada y mejorada por muchos cirujanos plásticos.

En la década de 1990, Zocchi realizó una presentación de un ultrasonido asistido por procedimientos de liposucción. La técnica consiste en la destrucción de los adipocitos con ultrasonido de baja frecuencia y la evacuación a través de la aspiración o una jeringa. No obstante uno de los grandes inconvenientes de este procedimiento es su carácter invasivo.

El sistema de ultracavitación, en cambio, es un sistema no invasivo y enfocado para interrumpir selectivamente los adipocitos. Gracias a ello produce una reducción de la grasa y del contorno corporal desde la primera sesión.

Ultracavitación: historia y concepto

La emisión de ultrasonidos a nivel de la superficie externa de la piel produce cambios de presión en el líquido intersticial del tejido graso, generando nanoburbujas (cavidades) que primero implosionan y más tarde estallan. Justamente es esta sobrepresión la que destruye las células grasas. El contenido de grasa de estas células o triglicéridos se fragmenta en diglicéridos, eliminándose de forma natural a través de los sistemas urinario y linfático. Posteriormente se obtiene el efecto de reducción deseado.

La tecnología de ultrasonidos de baja frecuencia permite tratar de forma selectiva las células grasas y las moléculas de triglicéridos produciendo su rotura sin dañar los tejidos circundantes. El sistema es muy selectivo, lo cual asegura que el objetivo afectado sea el tejido adiposo subcutáneo y no otro.

El fabuloso proceso de la cavitación

Durante años se ha buscado la forma de destruir selectivamente las células grasas prescindiendo de todo acto quirúrgico. Una gran parte de las investigaciones realizadas se han basado en el uso del ultrasonido y, en concreto, tratando de generar selectivamente uno de sus efectos directos, denominado “cavitación”, en el tejido graso.

La cavitación es un fenómeno físico basado en el efecto de los ultrasonidos en líquidos, que provoca la creación repetida de microburbujas de vacío de gran tamaño, debido a la oscilación rápida de cambios de presión. Las ondas ultrasónicas convergen en el área corporal (objeto de tratamiento) y se acumulan en un punto produciendo el efecto de cavitación. Esto conlleva a la rotura de las membranas celulares de los adipocitos, permitiendo así la liberación del contenido graso de los mismos (triglicéridos). Estas lipoproteínas liberadas son descompuestas en moléculas más simples y metabolizadas a través de un proceso metabólico y fisiológico natural, siendo evacuadas por vías linfáticas y venosas y eliminadas finalmente por la orina.

La emisión de ondas ultrasónicas de baja frecuencia y potencia crean una rápida disminución y aumento de presión que se alterna a un ritmo de aprox. 34000 a 40000 veces por segundo. El efecto es una deformación controlada de las células adiposas, llevándolas a lo que se llama resonancia acústica, lo que genera destrucción de sus membranas plasmáticas sin afectar vasos sanguíneos, nervios y otras estructuras. La cavitación con rango variable, garantiza un efecto cualquiera se la consistencia en el sector tratado (adiposidad compacta, fibrosa, edematosa o laxa).

Las diversas bondades del ultrasonido

El ultrasonido estimularía también la microcirculación a nivel del tejido adiposo subcutáneo, lo que tiene un efecto beneficioso ya que mejora la apariencia de la celulitis. Algunos investigadores aseveran que el ultrasonido podría aumentar la permeabilidad a nivel celular, permitiendo así la activación en las células de las fosfolipasas, que son enzimas responsables de la degradación de los fosfolípidos. La dermis y el tejido graso subcutáneo contienen tejido conectivo (en realidad, el tejido graso es una especialización del tejido conectivo). El tejido conectivo contiene fibras o fibrillas de colágeno y otras fibras llamadas “fibras elásticas”. Se piensa que en la celulitis, esta red de fibras es débil en las mujeres, y ésta es una de las causas de la piel de naranja o de las irregularidades a nivel superficial conocidas como celulitis.

El ultrasonido afectaría el tejido conectivo de la dermis y del tejido graso que se halla debajo, logrando que las fibras colágenas y elásticas se fortalezcan y se vuelvan más firmes, y a su vez, estimularía la síntesis de colágeno. El resultado entonces, es la mejora de la apariencia de la piel junto a la reducción de la apariencia de celulitis.

Una técnica, múltiples resultados

La ultracavitación es un es una tecnología sumamente apropiada para tratar abdomen, caderas, cartucheras, cara interna y posterior de muslos, rodillas, y brazos.

No posee ningún efecto secundario, no es doloroso (tan sólo se experimenta un cierto calor en la zona tratada) y no necesita tiempo de reposo, permitiéndole al cliente continuar con sus actividades cotidianas inmediatamente después de la sesión. Tan sólo se recomienda antes y después del tratamiento beber una buena cantidad de líquido.

Además, es conveniente aplicar técnicas de masaje rodado o drenaje linfático después del tratamiento para favorecer la eliminación de las grasas movilizadas.

Los resultados de la ultracavitación son progresivos, no obstante tras la primera sesión ya es apreciable una mejoría de la zona tratada. Se logra una importante reducción del perímetro y la eliminación progresiva y permanente de cúmulos adiposos.

No existe inflamación ni alteración de los tejidos circundantes, por lo que no hay tiempo de reposo tras el tratamiento. Además de que no es invasiva, permite atacar justo donde lo necesitemos por lo que los resultados siempre serán más precisos. Sus efectos se notan rápidamente, pudiéndose llegar a perder hasta 2 centímetros por sesión, según el caso.

Los resultados de la cavitación pueden ser mejorados mediante la combinación con otras prácticas estéticas como la aplicación de vacumterapia, drenaje manual o botas de presoterapia, así como también la aplicación de ultrasonido de 3 mhz con maniobras de drenaje que contribuyen a facilitar la salida de las partículas adiposas.

El tratamiento en acción

Cada sesión de ultracavitación tiene una duración de entre 30 y 45 minutos, en función de la extensión de la zona a tratar. Lo más aconsejable es trabajar en forma de cuadrante, para así poder obtener el mejor resultado posible y bien localizado.

Un operador entrenado realiza por ejemplo el contorno abdominal (primer tratamiento), el día 14 (segundo tratamiento), y el día 28 (tercer tratamiento). En cada sesión, el sujeto se encuentra en una posición de decúbito supino con los brazos debajo de la cabeza o en los lados del cuerpo, con el área de tratamiento marcada y expuesta (se puede delimitar la zona con material descartable).

El medio de acoplamiento acústico (gel neutro) se aplica a la piel y el ombligo antes y durante el tratamiento. El procedimiento es controlado por el seguimiento y orientación del sistema durante la sesión. El sistema permite la activación de un pulso de energía o la emisión de pulsos, el operador continuamente mueve el transductor sobre el área de tratamiento hasta que el sistema de seguimiento indica “final del tratamiento”. Si un cliente se queja de molestias durante el tratamiento, se adiciona gel neutro o se omite el punto demarcado.
Paso a paso

> Determinar visualmente zonas de 10 cm2 como áreas de trabajo.

> Colocar gel neutro o base sobre la zona a trabajar.

> Seleccionar intensidad y emisión de acuerdo al tratamiento a realizar.

> Desplazar el cabezal en forma de espiral entre 8 y 10 minutos por zona.

> Verificar de acuerdo al eritema presente que la intensidad sea la correcta.

> Una vez finalizada la aplicación de la ultracavitación, es recomendable realizar un drenaje-intenso a través de presoterapia o vacumterapia durante un mínimo de 10 ó 15 minutos.

> El número óptimo de sesiones se sitúa entre las 8 y las 12, realizadas cada semana o cada 15 días de acuerdo a la respuesta del paciente.

> Se recomienda beber un mínimo de 2 vasos de agua previos a la sesión para hidratar bien el tejido; de esta manera se favorecerá el resultado del tratamiento.

Contraindicaciones

La ultracavitación es un procedimiento indicado para aquellas personas sanas que no tienen problemas hepáticos o renales, que deseen mejorar el aspecto de su cuerpo sin tener que recurrir a procesos quirúrgicos radicales. Todos los pacientes deben cumplir con un examen físico para la detección de cualquier afección que impida el tratamiento. Tampoco pueden someterse a la ultracavitación personas con marcapasos, obesidad generalizada, hígado graso, trastornos lipídicos como elevaciones de triglicéridos ó colesterol, ni mujeres embarazadas o en período de lactancia.